Retail

Retos de la inteligencia artificial aplicada al retail

Algunas marcas han reparado en la importancia y diferenciación que supone, en un sector cuyos usuarios demandan cada vez más la aplicación de esta tecnología.

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27 febrero, 2018
Inteligencia Artificial

2018 será el año de la Inteligencia Artificial en el sector ‘retail’. El primer reto al que se enfrenta la inteligencia artificial (IA) es la desconfianza que genera. Para muchos trabajadores sigue siendo percibida como una amenaza laboral, que podría generar pérdidas de empleo. Hay que humanizar el concepto que existe detrás de la inteligencia artificial, puesto que la aplicación de la misma podría generar muchos beneficios para la vida cotidiana, haciéndola más fácil.

El segundo reto se enmarca en la esfera privada de las personas, donde entran en juego sus necesidades básicas. Hoy, no existe percepción de necesidad de la misma. El grado de desconocimiento es elevado, por lo que todavía no somos capaces de entender los beneficios que puede aportar. No solo supondrá mayor comodidad a la hora de hacer una compra, sino que mejorará la experiencia del comprador.

La transparencia es otra de las barreras que se debe superar. El uso de los datos que cada usuario, por parte de las nuevas tecnologías, genera grandes desconfianzas hacia el sector. La tendencia es al alza, aunque las generaciones más jóvenes son las que están más acostumbradas a cederlos y a pagar con el auge de plataformas como Spotify, Amazon, Netflix…

La falta de innovación unida a la falta de originalidad por parte de las empresas supone otra de las barreras. El coste que supone el cambio de modelo de negocio frena a muchas compañías que prefieren mantener su negocio tradicional, en vez de apostar por la creación de nuevos ecosistemas de negocio basados en la IA.

La inteligencia artificial puede solventar algunas de las gestiones más tediosas del proceso de compra para el consumidor, como los plazos de entrega, la falta de personalización en la atención, las devoluciones o los tiempos. Y uno de los factores más importantes que integra la aplicación de IA al proceso de compra es el factor emocional. Si se detectan las emociones que expresa el consumidor en cada uno de los puntos de contacto con la marca, se podrán satisfacer las necesidades de forma más inmediata. Pero, ¿cómo? A través de la lectura facial de los individuos, analizando sus expresiones se podrá detectar el enfado, la sorpresa, el aburrimiento o la satisfacción. La emoción debe integrarse como una parte más de la táctica de negocio para ofrecer experiencias únicas.

En unos años, se predice que de la IA derivará el 14% del PIB, por lo que el crecimiento que se prevé es exponencial. Una de cada tres empresas españolas cuenta con un área donde se prevé la implantación de inteligencia artificial. Según datos del estudio realizado por Capgemini, Turning AI into concrete value: the successful implementers’ toolkit, realizado entre casi 1.000 empresas de siete sectores de todo el mundo, para el 83% de las empresas encuestadas, 94% si hablamos de España, la IA generará puestos de empleo en todos los casos.

Queda mucho camino por recorrer para la Inteligencia Artificial, en un entorno donde las máquinas se integran cada vez mejor. De momento, ya se perfila junto al big data, el cloud, el blockchain y la ciberseguridad como una de las principales apuestas tecnológicas para conocer y satisfacer las necesidades de los clientes y protegerse de ciberataques.

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