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¿Dónde está el punto G de los Directivos?

 ¿Sabes qué la práctica de sexo genera felicidad laboral? Practicarlo es un excelente garante de equilibrio personal, pero también profesional.

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Tiempo de lectura: 4 min.

5 octubre, 2018
Felicidad

Tras las vacaciones, los excesos se cuentan por doquier: las tapitas del chiringuito (hecho que se constata en el flotador adicional que nos hemos traído incorporado directo desde la playa y no precisamente ese con forma de unicornio tan mono que está de moda), sino del auténtico michelín D.O. (Denominación de Origen). Ni de haber abusado del alcohol (lo confirman los gin-tonics que nos hemos bebido para celebrar el haber conectado el modo avión en nuestro smartphone). Hablo de resacas laborales. Tras la vuelta, y una vez superados los primeros cumplidos, chascarrillos y comentarios con los compañeros: “¡qué moreno te veo!, ¡Menudas vacaciones te has pegado!, ¡Tierra trágame y escúpeme en las Maldivas!”. Nos tenemos que poner manos a la obra y apagar los fuegos que dejamos en stand by mientras nos frotábamos las manos con cremita after-sun. After-sun que se ha convertido en after-hour de horas extras y estrés por partida doble. “Una vuelta al cole” en toda regla que tenemos que afrontar con la mejor de nuestras sonrisas, a pesar de que estemos sufriendo el llamado síndrome post-vacacional: irascibilidad, desconcierto, poco sueño y menos sexo. ¡Ah! Por cierto, en verano, también se tienen más relaciones sexuales, un hecho que nos hace más felices en el trabajo.

Pero, ¿cuáles son realmente esos efectos que el sexo provoca y cómo éste nos puede ayudar a encontrar la felicidad laboral?

El estudio titulado “From the Bedroom to the Office”  (De le cama a la oficina) y realizado en 2017 por la Universidad de Oregón entre 159 empleados procedentes de diversos sectores profesionales de la costa este estadounidense, demostró que tener sexo mejora el rendimiento laboral. Los descubrimientos fueron publicados en “Journal of Management, por Keith Leavitt y los coautores Christopher Barnes y Trevor Watkins de la Universidad de Washington y David Wagner de la Universidad de Oregón.

Lo que parece claro es que el sexo influye mucho en nuestro estado de ánimo y autoestima. “Cuando la sexualidad- (no solo de la práctica de sexo)- es sana, placentera y acorde con lo que deseas hace que todo en nuestra vida funcione mejor, incluida nuestra área laboral”, explica Ana Sierra, psicóloga, sexóloga, autora del libro, “Confesiones sexuales con mi abuela” (2017, Kailas Editorial) y una de las ponentes más demandas en encuentros y sesiones de coaching para directivos.

Para la psicóloga, la sexualidad está presente desde que nacemos hasta que morimos, “no podemos dejarla colgada en una percha e irnos a trabajar”, explica, por lo que, como nos acompaña permanentemente a todas partes, si ésta es buena, “hace que seamos más “positivos, creativos y productivos” en el trabajo.

Menos estrés

El estudio de Leavitt corroboró también, que el  sexo provoca una sensación de bienestar que se puede llegar a prolongar durante 24 horas. Por lo tanto, la fórmula infalible para encontrar el punto G en nuestro ámbito laboral vuelve a situarnos entre las sábanas. “Aumenta las defensas, el sistema inmunológico  se refuerza por lo que disminuyen las bajas laborales. Y también afecta positivamente a la disminución del estrés, traduciéndose en menor riesgo de sufrir un  infarto”, confirma Ana.

Aumenta la concentración

Otro de los aspectos que se ve mejorado es el nivel de atención. Las preocupaciones no están presentes en nuestra vida personal, por lo tanto, tenemos la mente más despejada y seremos capaces de prestar la atención que requiere nuestros quehaceres laborales sin atisbo de distracción.  “También, tener una buena sexualidad nos ayuda a focalizarnos en las tareas. El estado de ánimo es determinante; por ejemplo, cuando se afronta una ruptura, si nos dejan, nos engañan… o en otros cuando se tienen problemas sexuales: falta de orgasmos, erecciones….etc., suelen ser problemas que nos afectan mucho y se trasladan también al desempeño laboral”.  

Mejora del rendimiento y el estado de ánimo

Cuando se practica sexo se liberan dos hormonas en mayor medida: la primera es la oxitocina,  relacionada con las experiencias sociales y el vínculo emocional. Cuando se libera, provoca un mejor estado de ánimo, reduce el estrés y la presión sanguínea. “Es una cuestión bioquímica, cuando una persona se encuentra satisfecha sexualmente y obtiene placer a través de las relaciones sexuales, está en calma, en equilibrio, en un estado de relajación, liberándose oxitocina”, cuenta Ana, haciendo hincapié, “además, también se liberan endorfinas y dopamina. La primera corresponde a la hormona de la felicidad, y aparece con cualquier actividad que hagas en la que disfrutes, ya sea practicando sexo o  haciendo ganchillo”,  y resume, “nos hace sentirnos bien, por lo tanto, eso repercute también en el trabajo”.

“La dopamina, es motivadora. Un exceso de la misma puede llevarnos a la obsesión, algo que está relacionado con la adicción al trabajo”, apostilla. Como apunta la psicóloga, la dopamina es un  neurotransmisor asociado con el sistema de recompensas del cerebro, por lo que la combinación de ambas sustancias convierte la práctica del sexo en un excelente remedio para afrontar el síndrome post-vacacional del que antes hablábamos.


Aumenta su compromiso en la oficina

Cuando los empleados tienen sexo en su tiempo libre, tienden a estar de mejor humor al día siguiente, lo que se traduce en un mayor compromiso en el trabajo y una mayor satisfacción laboral. “Mantener una relación saludable, que incluya una vida sexual plena, ayudará a los empleados a ser más felices y estar más comprometidos con su trabajo, lo que beneficia a los empleados y a las organizaciones para las que trabajan”, explicó Leavitt, autor del estudio que antes mencionábamos.

Más entusiasmo y motivación

Nos ponemos de buen humor y eso se nota. Por lo que, también mejoran las relaciones laborales que establecemos. Estaremos más abiertos a todos aquellos cambios, proyectos, etc. y acogeremos mejor los contratiempos que surgen en nuestra rutina laboral. Además, al encontrarnos motivados, nuestra creatividad e imaginación se dispararán más fácilmente. ”Nos hace sentirnos mejor y ser más optimistas, y hace que discutamos menos”, explica la sexóloga.  Por ejemplo, si antes de discutir con nuestra pareja, “echamos un polvo”, según Sierra, nos hubiéramos ahorrado gran parte de la discusión, o al menos, ésta sería de otra manera.

Ganas de aprender y compartir

Estamos más receptivos, por lo tanto, es un buen momento para asistir a reuniones, afterworks, formaciones y eventos, como el que se celebra el 30 de octubre en Madrid, La Neurona Summits. El cuál, aportará altas dosis de creatividad, intuición y mucha pasión para el mundo de los negocios. La mezcla entre lo racional e irracional hace único a este encuentro especial. Una muy buena forma de conocer a tus clientes potenciales de la mano de expertos, como Ana Sierra, cuya intervención versará sobre la felicidad.

No obstante, para encontrar la felicidad en el trabajo, la fórmula no viene solo determinada por una vida sexual satisfactoria, también existen otros factores que contribuyen a encontrar el punto G (generador de felicidad). Uno de ellos es la realización profesional, este hecho permite desarrollar el potencial y la creatividad y, genera a su vez, una actitud positiva y receptiva. El nivel de cualificación es determinante, “las personas que no se sientan realizadas laboralmente, a menudo procedentes de sectores donde no tengan formación profesional y por ende posibilidades más reducidas de elegir un empleo”, explica Aglae Ganuza, psicóloga y terapeuta. “Algunos empleos con un exceso de volumen de trabajo, alto nivel de exigencia y de responsabilidad, donde el empleado esté muy exigido”, explica Aglae, “pueden también determinar nuestro estado de ánimo y ser carne de cañón para sufrir estrés, síndrome post-vacacional y ansiedad”.  

Tras lo expuesto, hablar del trabajo como auténtico generador de felicidad es posible:  “El trabajo sí genera felicidad, pero con un matiz principal: si estás trabajando en lo que te gusta”, coincide Sierra. “Luego están aquellas personas a las que les gusta mucho su trabajo y son muy felices en él, pero hay una trampa indirecta en esta felicidad, que se traduce en que obliga a dejar de lado inevitablemente otros aspectos de tu vida”, concluye.

Mientras encontramos o no la felicidad laboral, podemos recurrir a una frase de Eduardo Galeano, “la felicidad es el camino”, para comprender que debemos aprender a disfrutar del presente y que no hay mejor momento para ser feliz que éste, sobre todo en un mes como éste.

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