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Cómo gestionar la brecha generacional en tu empresa

La convivencia generacional en una empresa está basada principalmente en el respeto mutuo al compañero.

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Tiempo de lectura: 4 min.

17 julio, 2018
Convivencia

Como en cualquier otro lugar de trabajo saber escuchar y tener en cuenta a nuestros trabajadores es primordial, pero a veces se peca de no escuchar (o escuchar demasiado) a ciertas personas juzgándolas por su edad.

Con todo el respeto a los usuarios de La Neurona, y con el permiso de mi editora, quería poner en contexto al lector: la autora de este post forma parte de la ‘Generación Y’, también conocidos como ‘millennials’ o ‘milénicos’, aquellos que vivimos la transformación digital en nuestra infancia y adolescencia.

Los millennials nos hemos hecho famosos por ser los primeros jóvenes que conviven combinando la realidad virtual y las redes sociales con la sociedad analógica que nos precede. Críticas y halagos aparte, como cualquier generación hay todo tipo de sujetos y roles laborales. El haber nacido entre 1980 y el 2000 no nos convierte en sujetos alienados sin capacidad de decisión. Y, si eres de los que piensa como Antonio Navalón, deberás hacer un gran ejercicio de adaptación dentro de tu entono laboral.

Un negocio con un abanico de empleados de todas las edades puede considerarse un proyecto rico y lleno perspectiva. No hay nada más positivo que analizar los objetivos y los retos desde distintos puntos de vista generacionales para poder tomar una decisión adecuada.

Advertencias y consejos para una buena convivencia laboral

Que los millennials tengan un conocimiento intrínseco de las nuevas tecnologías no los convierte en expertos de nada. Es muy peligroso vanagloriar a nuevos empleados millennials por conocer cómo funciona uno u otro programa. Muchas empresas pecan de confianza y entregan la gestión de las redes sociales, las páginas web o cualquier herramienta digitalizada a sujetos que no han estudiado, ni están especializados en esta tarea.

Por ello hay que recordar que, como todo nuevo empleado en una empresa, el milénico tendrá que aprender la hoja de ruta y el modus operandi. A veces, se nos olvida que estas personas también han estudiado una carrera o máster y se han especializado en distintos ámbitos laborales. Como todos los empleados, tendrán que seguir formándose para alcanzar una mayor especialización si quieren adaptarse a las necesidades del negocio.

Por otra parte, debido a la digitalización la sociedad en la que vivimos está cambiando constantemente y a veces resulta complejo seguir y comprender los cambios para las pymes y los negocios en proceso de digitalización. En estos casos, tener millennials en plantilla puede resultar de lo más útil para recibir asesoramiento.

No hablamos de pedirles ayuda para solucionar un problema en Adobe, con el mail o el Word. Estamos ante una generación que se adapta a los cambios más radicales desde corta edad y probablemente tengan una actitud muy distinta a la hora de enfrentarse a retos imposibles o cambios inesperados. El asesoramiento dentro de los sectores de consultoría, marketing, ecommerce y retail puede resultar muy útil para impulsar negocios estancados.

Ser millennial no significa ser creativo, ojo. Por ello, hay que incidir en que, como cualquier otra generación, se ha tenido la oportunidad de especializarse, trabajar y crecer en el ámbito que más le ha interesado. La clave de la convivencia está en entender la idea de crecer como equipo en la misma dirección, sin importar la edad o la procedencia.

Aviso a navegantes milénicos

La etiqueta generacional de los milénicos y las malas críticas que acompañan a esta parte de la población pesa como una losa entre los jóvenes. La responsabilidad laboral ha aumentado y los nuevos objetivos digitales requieren horas de trabajo en ocasiones poco valoradas.

El 75% de las profesiones del futuro aún no existen o se están creando. Este titular demuestra que las nuevas generaciones tendrán que luchar por hacerse un hueco dentro del mundo laboral, tendrán que hacerse respetar desarrollando nuevos empleos desconocidos y habrá que demostrar que son empleados tan válidos como el resto de generaciones.

A pesar de estos datos, como todo principiante es importante entrar en un negocio con ilusión y ganas de aprender. Mostrar interés por los objetivos y realizar las tareas eficientemente con calidad es el objetivo de todo nuevo empleado (independientemente de la edad).

Como todo hijo de vecino, es necesario respetar a tus superiores, aprender de sus técnicas de trabajos y adaptarlas a tu libreta de aprendizaje de la vida. Cuando haya un error que corregir hay que ser humilde y rectificar. Y cuando te dan la palabra para aportar opiniones habrá que ser lo más respetuoso posible defendiendo tu postura con decisión.

Cuidado, nuestros compañeros de generaciones anteriores no pertenecen al Mesozoico. Son personas igual de digitalizadas que nosotros (o más) y conviven con las mismas nuevas tecnologías y redes, aunque en ocasiones le den un uso diferente. ¿Es esto un motivo de enfrentamiento?

En muchas ocasiones pueden surgir tensiones y confusiones debido al distinto uso o manera de ver una situación, pero si conseguimos respetarnos y dialogar, el negocio seguirá navegando dentro del vertiginoso barranco de la transformación digital mundial.

Y como si de una trainera se tratase: tenemos que remar todos a una combinando los distintos potenciales que nos ofrecen las nuevas tecnologías y la experiencia laboral de cada uno.

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